Mesa redonda sobre patrimonio porteño. Tercera parte

Por IZRASTZOFF 19 Diciembre 2017

Mesa redonda sobre patrimonio porteño. Tercera parte

Izrastzoff Compañía Inmobiliaria organizó en su sede central de Recoleta una mesa redonda donde se evaluó la situación del patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires, a 10 años cumplidos de gobierno de Propuesta Republicana (Pro).

Para ello, fueron convocados Teresa de Anchorena (presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos), Enrique Espina Rawson (escritor, historiador y miembro del Centro de Estudios Gardelianos y de Fervor X Buenos Aires), Santiago Pusso (integrante de la ONG Basta de Demoler), Damián Tabakman (rector de la Escuela de Negocios en Real Estate) y Laura Weber (arquitecta en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires).

A continuación, se comparte la tercera parte del encuentro, donde algunos de los participantes, más Iuri Izrastzoff, gerente de Marketing de Izrastzoff Compañía Inmobiliaria, debaten acerca de cómo proteger el patrimonio histórico de los porteños.

En una próxima entrega completaremos la charla recogida en la mesa redonda. La primera parte de este diálogo puede leerse acá. Y la segunda parte, en este link.

La tensión entre el desarrollo y el patrimonio porteño

Iuri Izrastzoff: En estos últimos años tuvimos la Ley 3056, que hace que las propiedades sean evaluadas para ver si se pueden demoler o no. Por otro lado hubo una baja en la construcción, que hizo que estemos más tranquilos. En consecuencia, la tensión entre el desarrollo inmobiliario y el patrimonio porteño ha caído por esos motivos. Pero no sabemos qué pasará si se vuelve a dar un boom de la construcción impulsado por los créditos hipotecarios. No sabemos si se volverán a generar tensiones.

Damián Tabakman: Se generarán. El sistema normativo es endeble e incierto, y no es claro. Hay muchísimo inmuebles afectados bajo este paraguas de incertidumbre.

Iuri Izrastzoff: Es que todo quedó bajo una suerte de cuarentena. Se protege lo que es anterior a 1942.

Santiago Pusso: Y no es que se proteja todo. Hay edificios que, según criterios de algunos, son para proteger, y para otros no.

Laura Weber: Trabajé en el área de protección histórica y luego en la Legislatura y redactamos la ley que, en su inicio, fue la 2548, que protege edificios desde el año 1941. Se estaban demoliendo edificios valiosos sin protección hasta entonces, y a pesar de que las normativas existían, y de que en 2006 había protección, el Gobierno de la Ciudad tenía equipos sin recursos. La ley forzó a hacer relevamientos que antes no se hacían y eso generó hasta hoy dificultades, porque los desarrolladores no saben si pueden intervenir o no. Y hace falta que se finalice ese relevamiento. Falta equipo y faltan todavía recursos, aunque hubo un gran aporte tecnológico. Y ya que se hace la modificación del Código, es necesario que se termine el catálogo, para que no se deba esperar a que un consejo tarde en resolver o la Legislatura demore dos o tres años. Pero, en algún momento, había que hacer esa ley y ese análisis. Teníamos, en 2006 o 2007, dos o tres petit hotel por día en la ciudad… También es fundamental poner en claro reglas y normas urbanísticas. Como el Código está obsoleto desde hace décadas, se hace un poco lo que se quiere. Y eso no quiere decir que la sustitución de normas suponga progreso. Pero lo cierto es que se han reemplazado edificios de valor por otros de mala calidad arquitectónica, se afectó la morfología de varios barrios y eso también generó un perfil de la ciudad que no aporta. Por eso, para mí, además de definir qué se puede proteger, se debe determinar en qué área de la ciudad se puede construir alto y en cuál no. Muchas veces el ciudadano, cuando pide que no se demuela un edificio, en el fondo está pidiendo que no se modifique su barrio. Muchas veces se usa el patrimonio para eso.

Damián Tabakman: En el marco de este debate del nuevo Código, esto es algo no cerrado.

Enrique Espina Rawson: Siempre me he preguntado qué es lo que hay que conservar y qué no. Suponete que estuviéramos en el año 1600 y van a demoler la casa del auditor del Cabildo… ¿Se puede? ¿En qué momento empieza esta conciencia de que hay que preservar ciertas cosas? ¿Las personas de los años 40 veían en esas casas del 900 algo que había que recuperar, o más bien mamarrachos art nouveau? Esto no tiene una solución redonda donde todos quedarán contentos. Porque, además, las categorizaciones que realizan los organismos técnicos los hacen susceptibles a la dádiva. Me parece fantástico oír todo esto, pero no puedo aportar mucho más.

Los 10 años del Pro y el patrimonio histórico

Iuri Izrastzoff: Fui muy crítico del Pro, no por una cuestión ideológica, pero en este punto absolutamente estuve en contra de las políticas desde el inicio. No hubo un impulso de promover el patrimonio, ni tampoco con Jorge Telerman ni con Aníbal Ibarra.

Teresa de Anchorena: Fernando de la Rúa y Enrique Olivera sí hicieron.

Iuri Izrastzoff: Pero no fue algo notado. No llegó a la sociedad como conciencia para cuidar, y después se cortó. Yo pienso que, por ejemplo, hechos como la restauración del Colón fueron cosas puntuales, pero no hubo una mirada global, y fui muy crítico y tuve reuniones con funcionarios y no vimos que observaran el valor económico que tenía el patrimonio en momentos como 2007, donde Buenos Aires recibía mucho turismo. E insisto en que la concientización surgió de la sociedad civil.

Teresa de Anchorena: No coincido. Puntualmente la ley de 2007 no surgió de la sociedad civil. Teníamos la idea de hacer, lo consultamos en 2005 con Basta de Demoler.

Santiago Pusso: Nosotros la apoyamos.

Iuri Izrastzoff: A lo que me refiero es que ustedes eran emergentes, porque no había consensos dentro del Gobierno de la Ciudad. A Patricio Di Stefano no lo apoyaban.

Teresa de Anchorena: Yo entré a la Legislatura a fines de 2005. Empecé a trabajar en enero de 2006. Me tomó Elisa Carrió de legisladora y me propuso para que me ocupara del tema del patrimonio. Ya desde ese momento era la persona para ocuparme de ese tema.

Iuri Izrastzoff: Habla bien de Carrió y de esa parte del gobierno, pero era un gobierno pro-construcción, inmobiliario; no tenía consensos sobre el tema.

Laura Weber: Pero la mayor cantidad de leyes con respecto al patrimonio fue en esos cuatro años, entre 2006 y 2009, y el Pro y el Frente para la Victoria nos apoyaron, se logró un consenso que después se perdió.

Iuri Izrastzoff: Creo que seguían lo que pasaba abajo, con la gente.

Teresa de Anchorena: Fue una coincidencia.

Santiago Pusso: Es cierto lo que dicen, pero yo no sé cuándo fue la última declaración de protección histórica importante…

Laura Weber: La de la City porteña.

Santiago Pusso: Sí, que si no me equivoco fue en el 2011. Pero a partir de ese año no hubo más declaraciones de áreas de protección histórica.

Laura Weber: Tal vez no haya más para declarar… Tampoco vamos a seguir declarando áreas sin fin.

Santiago Pusso: Es un tema para discutir. Desde nuestro punto de vista, sí es necesario proteger muchas otras zonas. Existen litigios hoy por falta de nuevas áreas de protección histórica. Por ejemplo, en la Avenida Caseros. Allí está lleno de demoliciones en lo que eran edificios de alturas y estilos uniformes. Y uno de los litigios es el cine teatro Urquiza, que se tuvo la intención de demoler, vecinos se pronunciaron con un amparo y el tema sigue. Hay que seguir protegiendo en los barrios porteños, evaluando y considerando adónde se desarrolla y qué es lo que se protege, sin congelar, con normas claras. Pero el patrimonio desprotegido existe y se debe proteger. De estos 10 años rescato el impulso que se dio en los primeros años que antes comentaban. Estuvo el caso del Teatro Colón o la Usina del Arte, que fueron restaurados sin ningún cuestionamiento, prácticamente. Estuvo también el caso del Correo Central: se recicló de manera sustentable. Y en otros aspectos no hay grandes catalogaciones de edificios; por el contrario, muchos edificios están siendo demolidos. En la Boca, si bien se restauran fachadas, hay un montón de edificios tomados en proceso de deterioro y desalojo, con el negocio inmobiliario como única vía de progreso y solución, cuando en realidad la Boca es una zona que se debería proteger en su integridad, compatibilizando protección y desarrollo. Yo traje ejemplos del espacio público: un trozo del mármol de Carrara de la escalinata del Cementerio de la Recoleta que se terminó de construir a fines del siglo XIX y que, a comienzos de la gestión del Pro, se comenzó a demoler; hablo de la escalinata hecha por el arquitecto Buschiazzo, y se la demolió para beneficiar supuestamente la accesibilidad. Entre medio, intervino la Comisión, se logró detener lo que se hizo y llegó el proyecto de peatonalización de la calle Defensa y en otras áreas, como la calle Bolívar y la iglesia de San Ignacio. Se quitaron adoquines en muchas calles de la ciudad. Otro caso: por un lado tenemos al Parque Lezama o a la restauración del Rosedal o Barrancas de Belgrano, y por otro lado vemos la actitud del gobierno de desdén y menosprecio con el patrimonio. Esto además evidencia la situación en la que se encuentra un ciudadano que ve estas cosas, donde es muy difícil preguntar y también es muy difícil denunciar. Conozco a Teresa, conozco a Laura, yo puedo mandarles un mail, pero es un camino donde el gobierno debería proteger y explicar con un cartel qué es lo que va a hacer. No hay acceso a información pública acerca de qué se está haciendo con el patrimonio.

Iuri Izrastzoff: A mí, personalmente, y a Enrique también, nos han enviado mails informando de denuncias, porque no encuentran un canal certero y obvio del Gobierno de la Ciudad.

Laura Weber: Es verdad que con la digitalización se perdió el contacto cara a cara con el Gobierno de la Ciudad. Por ahí hay bastante descuido en obras públicas patrimoniales y comunes, y a nosotros nos llaman también mucho para consultar. Fomentar la participación ciudadana, como hace el Gobierno de la Ciudad, tiene que venir acompañado de que se comuniquen más las cosas. Ahora el Gobierno de la Ciudad, con la Dirección de Regeneración Urbana, a cargo de uno de los vocales de la Comisión de Museos, ha restaurado la escuela Roca, la Plaza Lavalle, la Casa de Estudios para Artistas de Bonet, la Vuelta de Rocha, la Santa Casa de Ejercicios Espirituales… Es decir, está haciendo un montón de trabajos no conocidos, que no se comunican y la gente no sabe si determinado edificio, al estar tapado, será restaurado o demolido.

Teresa de Anchorena: Hoy todas las consultas son vía internet, pero es mejor tener una persona enfrente, y sería algo muy bueno contar con eso. El cara a cara hay que reinvindicarlo.

Iuri Izrastzoff: Lo ideal sería que organizaciones como Basta de Demoler no existieran y que el gobierno se ocupara de cuidar…

Teresa de Anchorena: Bueno, Santiago es nuestro asesor…

Santiago Pusso: Un asesor ad honorem.

Continuará…

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Publicado en CABA

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