Mesa redonda sobre patrimonio porteño. Segunda parte

Por IZRASTZOFF 12 Diciembre 2017

Mesa redonda sobre patrimonio porteño. Segunda parte

Izrastzoff Compañía Inmobiliaria organizó en su sede central de Recoleta una mesa redonda donde se evaluó la situación del patrimonio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a 10 años cumplidos de gobierno del PRO.

Para ello, fueron convocados Teresa de Anchorena (presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos), Enrique Espina Rawson (escritor, historiador y miembro del Centro de Estudios Gardelianos y de Fervor X Buenos Aires), Santiago Pusso (integrante de la ONG Basta de Demoler), Damián Tabakman (rector de la Escuela de Negocios en Real Estate) y Laura Weber (arquitecta en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires).

A continuación, se comparte la segunda parte del encuentro, donde algunos de los participantes, más Iuri Izrastzoff, gerente de Marketing de Izrastzoff Compañía Inmobiliaria, debaten acerca de cómo proteger el patrimonio histórico de los porteños.

En próximas entregas completaremos la charla recogida en la mesa redonda. La primera parte de este diálogo puede leerse acá .

¿Cómo se protege el patrimonio de los porteños?

Laura Weber: Cuando se trata de áreas a proteger, se determinan polígonos con características similares en cuanto a historia o arquitectura. Dentro de ese polígono hay edificios que se protegen y otros que no. Luego también hay edificios protegidos solos, fuera de esos polígonos. Y además hay museos históricos nacionales.

Damián Tabakman: Al día de hoy hay mucho consenso social sobre la protección patrimonio. Pero en los últimos años además se abrió un debate fuerte para aplicarlo sobre casos concretos, y ahí sí hay mucha divergencia acerca de cómo implementar esa protección, entre normas que no son claras y resultan muy genéricas, obras que no se sabe si serán paralizadas, reclamos vecinales y un largo etcétera. Todo el proceso de hacer conciencia al respecto hizo que grandes sectores pudieran motorizar cambios. Un caso histórico es la gestión del arquitecto José María Peña, en San Telmo, y el impacto que generó en ese barrio, pero que, a la vez, hizo que quedara paralizado, con el impedimento de demoler, a lo que se sumó el fenómeno de la intrusión de inmuebles, que no es atinente a protección patrimonial, pero que también se dio, porque San Telmo no fue objeto de puesta en valor de su patrimonio durante muchos años, con el agravante de la mencionada intrusión.

Teresa de Anchorena: La declaración de protección de San Telmo a mí me la contó Peña. Quería proteger el barrio por su arquitectura. Pero al intendente Osvaldo Cacciatore le tuvo que hacer una argumentación histórica, decirle que en San Telmo habían existido batallas… Más tarde, Peña fue muy criticado porque San Telmo quedó congelado en cuanto a su desarrollo y embellecimiento. Pero Peña estaba más adelantado que las personas de su época: vio un valor que los gobiernos no vieron. Mucho después ese tesoro que preservó Peña pudo ser puesto en valor y hoy San Telmo ha tenido muchas mejoras; si no hubiera sido por esos años, ese barrio hubiese sido destruido.

Damián Tabakman: Pero en la implementación de la protección del patrimonio hay que prever y evitar esos impactos, como la intrusión y el abandono que sufrió San Telmo durante años. Ponerse en el lugar de un propietario de una casa en ese barrio durante tantos años…

Teresa de Anchorena: Nosotros, desde la Comisión, estamos tratando de reconciliar la arquitectura contemporánea con la patrimonial. Congelar todo, dejarlo frizado, perjudica a mucha gente que tal vez el único bien que tiene es ese. Por otro lado hay que saber que el patrimonio tiene que aprender a ganarse la vida, no podemos hacer todos museos, ahí es donde entra lo contemporáneo, que tiene que dialogar con lo patrimonial, y ese es el desafío de la Comisión. En algunos monumentos, donde es inviable que sean protegidos, de pronto tenemos que encontrar la manera de que se puedan hacer reformas. Dentro de los edificios catalogamos qué no se puede tocar y qué sí. Dentro de un edificio declarado “monumento histórico nacional” pueden existir áreas donde es posible realizar obras. En la ciudad, por ley, debe haber más de 6000 edificios catalogados.

Damián Tabakman: Pero hay muchos más. Y un enorme porcentaje de propietarios no sabe si tocar o no tocar su inmueble porque está catalogado.

Iuri Izrastzoff: Con respecto a estos frenos para el desarrollo, personalmente a mí me conmovió cuando demolieron la Casa Roldán, en Guido y Vicente López. Vivía a la vuelta, y eso me hizo entrar en este tema. También me motivó cuando pretendían demoler la Mansión Álzaga Unzué. Al principio tuve una mirada muy purista. Pero luego me di cuenta de que ese camino no funcionaría y me abrí a posibilidades como se ven hoy en el Club Francés, que no me gustan, pero lo cierto es que conservan la fachada y el estilo y luego se agregan con cuidado otros elementos. Se puede conservar la fisonomía del barrio, no es lo perfecto, pero estas combinaciones pueden darse.

Damián Tabakman: Pero tampoco funciona acá el hecho de que un señor que tenga una vivienda de carácter patrimonial e histórico pueda utilizar ese espacio de construcción en otro lugar…

Teresa de Anchorena: Esa es la transferencia de FOT, que estará en el nuevo Código.

Damián Tabakman: Sí, pero el Código todavía no está...

Teresa de Anchorena: Bueno, pero está contemplada la transferencia.

Damián Tabakman: Teresa, el problema es que el FOT disponible termina a la vera del Riachuelo. Solo se puede transferir al borde del Riachuelo y al borde de la Avenida General Paz. ¿Y quién irá ahí? No es gratis esto.

Teresa de Anchorena: Si tenés una idea mejor, decila, vas a una reunión y decís qué se te ocurre.

Damián Tabakman: Lo hemos dicho.

Teresa de Anchorena: Hay una actitud abierta del Gobierno de la Ciudad para preservar y para que los propietarios no pierdan tanto económicamente por tener un edificio patrimonial.

Santiago Pusso: Justamente están tocando un tema crucial: la participación ciudadana en los procesos de construcción de la ciudad. Y se da una contradicción: Teresa invitando a participar y contando que el Gobierno de la Ciudad…

Teresa de Anchorena: Yo no soy del Gobierno de la Ciudad.

Santiago Pusso: Está bien. Pero es lo que se escucha desde el gobierno, y lo cierto es que luego esa invitación no se concreta en lugares y momentos, y esa participación fue impuesta por un amparo el año pasado porque no estaban implementándose los mecanismos de participación que se requieren. Falta la participación de los actores, de todos, ciudadanos, desarrolladores, etc. Y, evidentemente, a través de normativas y nada más que de normativas siempre se tiende a generar un alto grado de litigiosidad, que guarda relación con estos últimos años de concientización y que terminó por ejemplo con una demanda del Gobierno de la Ciudad contra una organización y dos ciudadanos por $24 millones por haber recurrido a la Justicia para frenar la destrucción de la Plaza Alvear por la construcción de una boca de subte. La falta de consensos es propia de nuestra época, como la famosa “grieta”. La falta de propuestas que impliquen a distintos actores ha generado este alto grado de litigiosidad que hoy tenemos. Nos ha pasado, por ejemplo, con la torre que querían construir junto al Monasterio Santa Catalina de Siena: el gobierno implementó una disposición especial que no se correspondía con la normativa. En lugar de proteger el bien, lo que hace el Gobierno de la Ciudad es crear estas disposiciones que favorecen estos desarrollos; luego, cuando interviene la Justicia y para las obras, el gobierno se lava las manos y dice “bueno, arréglense entre ustedes”. El Estado se desentiende de la problemática. Nos hemos visto distintas organizaciones sentadas con desarrolladores para negociar una solución, y esto es parte de un problema grave que vivimos. Esto también tiene que ver con la protección del patrimonio, que no solo se implementa a través de leyes, sino de gestión y directivas, para que una vez que un área o edificio es protegido tenga sustentabilidad en el tiempo y no pase como en el caso de San Telmo o de muchos otros edificios en otros barrios, que están protegidos por ley pero luego es inviable esa protección o los propietarios no cuentan con capital para hacer a ese patrimonio sustentable. Que yo conozca, el único caso de gestión del patrimonio histórico fue el del arquitecto Peña. Después no conozco ni he oído otro caso.

Teresa de Anchorena: Hay que reconocer que el Gobierno de la Ciudad ha restaurado la fachada de toda la Vuelta de Rocha. Y San Telmo también.

Santiago Pusso: Pero son casos puntuales. Se restaura equis cantidad de fachadas, pero no hay una continuidad como la de la Comisión de Monumentos, con políticas a mediano y largo plazo.

Continuará…

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Publicado en CABA

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