Ideas para hacer más amplio un departamento chico

Por IZRASTZOFF 02 Mayo 2018

Ideas para hacer más amplio un departamento chico

Departamentos de entre 30 m2 y 50 m2, o unidades modernas con ambientes más reducidos que otras más antiguas. Muchas pueden ser las razones por las que el metraje de un departamento en Buenos Aires marque un límite espacial.

Sin embargo, la pequeñez también puede ser una oportunidad para crear, utilizar la imaginación y recrear ambientes con inteligencia. Para ello hay que tener en cuenta una premisa: que el espacio, antes que nada, es un resultado sensorial.

Por esa razón, en la medida en que es modificada la percepción, también el espacio puede ampliarse o reducirse, a pesar de las leyes de la Física.

Para lograr el efecto perceptivo deseado es necesario que intervengan elementos de decoración, pero también de iluminación, más las características propias del mobiliario y la inteligencia del propietario.

A continuación, ciframos las ideas más exitosas y probadas para hacer más amplio un departamento chico en Buenos Aires.

Orden y muebles funcionales

Una de las claves para optimizar los ambientes de un departamento porteño es despejar cualquier espacio de elementos que no sean de utilidad cotidiana. El desorden atenta contra la comodidad y ocupa lugar.

Organizadores amurados, muebles a medida y estantes empotrados son una buena solución para guardar todo aquello que no sea funcional a la circulación. A la vez, este tipo de mobiliario permite ganar metros dentro del departamento y le otorga un toque de decoración. Su aplicación es múltiple: se puede emplazar en el living, el comedor, la cocina, las habitaciones y los baños.

Sillones individuales antes que sofás y estantes atornillados en altura, abiertos o cerrados, son otras recetas posibles para ganar en metros, circulación y capacidad de guardado.

Menos es más

Hay que evitar la sobrecarga de muebles y también la de objetos como almohadones, tapices, floreros, adornos y macetas. La superpoblación de elementos en un departamento no colabora con el fin de “ampliar” los metros cuadrados reales.

Lo mejor es reservar sólo lo indispensable en cada ambiente, priorizando diseños modernos, y desprenderse, aunque duela, de todo lo que suponga una invasión del espacio.

Ser minimalista

El concepto se relaciona con el anterior. De lo que se trata es de utilizar la menor cantidad de objetos dentro de un ambiente, pero sin olvidar el buen gusto, el estilo, el uso y el aprovechamiento del lugar.

Los objetos de líneas minimalistas -sean o no muebles- no pesan ni cargan la vista, presentan estructuras delgadas y dan la sensación de liviandad y transparencia. Las líneas rectas y clásicas son su identidad.

Los sillones sin apoyabrazos o con apoyabrazos mínimos son un ejemplo de esta tendencia.

Muebles de doble función

Los muebles, para cumplir con la misión de ampliar los espacios, además de presentar líneas clásicas y no ociosas ni recargadas, deben cumplir en lo posible con una doble función.

Los sofás tipo diván que se convierten en cama son una buena alternativa, pero no la única. La doble funcionalidad hace también alusión a la posibilidad de reducir los muebles a su mínima expresión, sin que por ello se altere su aspecto estético. Sillas y mesas plegables, y muebles “de nido” que, como una mamushka, se pueden reducir unos debajo de otros, son algunas de las soluciones que se presentan.

Otra cualidad de la doble funcionalidad se halla en la posibilidad de existir y no existir a la vez: una mesa de vidrio, por ejemplo, existirá cuando brinde sus servicios, y será ignorada visualmente cuando no se la utilice.

Integración del living con el comedor y la cocina

Si existe un lugar clave en cualquier departamento de Buenos Aires, ese es el living. Allí se realizan reuniones y también es el lugar donde se pasa la mayor parte del tiempo. En consecuencia, este ambiente es donde con más cuidado debe ser pensada la percepción visual del espacio.

Una respuesta para maximizar esa prioridad es integrar al living con la cocina. La tarea a veces sólo consiste en ampliar el paso de uno a otro ambiente, o bien en tirar parte de la pared divisoria para lograr una comunicación fluida. Se trata de una intervención mínima que suele reportar beneficios no sólo espaciales, sino también lumínicos.

Los pisos

La importancia de los pisos a la hora de pensar en cómo ampliar un departamento chico es fundamental. Los lisos y de textura regular dan sensación de amplitud. Por el contrario, los que presentan líneas e irregularidades enfatizan la falta de espacio.

Sin entrar en mayores gastos, una alfombra de figuras geométricas causará la ilusión visual de vastedad. En este sentido, cuanto más grande sea, mejor, y todavía más si combina rectángulos en dos tonalidades opuestas.

Una solución todavía más sencilla es buscar alfombras cuyo diseño alterne rayas en por lo menos dos tonalidades: si el ambiente es angosto, las rayas horizontales serán la respuesta; si, por el contrario, el ambiente es muy corto, las rayas verticales lograrán lo que no puede la Física, alargarlo.

Uso de los colores

Colores fríos como el blanco son grandes aliados de la sensación de amplitud de un ambiente pequeño. Hay que tener en cuenta, además, que estas tonalidades reflejan la luz.

Los grises sirven como suplemento porque no saturan la visión, son elegantes y pueden ser fácilmente combinados con otros colores, como también con objetos y detalles.

También la combinación de paletas frías con otras texturizadas puede romper con la monotonía y causar la sensación de que se está en un departamento con más metraje del real. Por ejemplo, paredes blancas combinadas con una que presente ladrillo a la vista, causará diversidad y brindará desahogo.

Lo mismo sucede cuando una de las paredes es pintada con una tonalidad diferente.

Esquinas ociosas

Para romper con ángulos y líneas rectas, que roban espacio y metraje, pueden ser muy útiles objetos esféricos como un puff o un banco circular. Con esa sola aplicación se logrará aprovechar el espacio y curvarlo, tornándolo plástico y flexible, dos propiedades asociadas a la percepción de amplitud.

Profundidad

Los buenos cuadros, retratos y fotografías, si están bien ubicados en la pared, generan profundidad y, por ello, refuerzan la idea de amplitud.

Los espejos también son grandes aliados en esta empresa: multiplican los espacios y además reflejan las fuentes naturales y artificiales de luz.

Cuadros, retratos, fotografías y espejos son artificiosas ventanas que imprimen en el ojo la sensación de estar en un lugar más amplio que el real.

Techos bajos, techos altos

Una de las características de los departamentos con menor antigüedad en Buenos Aires son los techos de menor altura, en comparación con las unidades más añosas. Esta particularidad, cuando se cuenta con pocos metros cuadrados, puede generar una sensación de opresión.

Para imprimir el efecto contrario se pueden disponer, de uno y otro lado de las ventanas, cortinas que contrasten con las paredes y que vayan desde el techo hasta el piso. Sin que impidan el paso de la luz natural, el resultado será la conversión perceptiva de un techo bajo en uno alto.

Cuanta más luz, mejor

La luz es una de las fuentes que nos permite dimensionar el espacio. Por esa razón es fundamental que el departamento presente su máxima capacidad de recepción de la luz natural.

Despejar todas las ventanas de cualquier obstrucción es la primera medida que se debe tomar. A ella se debe sumar, como ya se ha visto, el empleo prioritario del color blanco en las paredes, y la ubicación estratégica de espejos, que sirvan para reflejar las fuentes lumínicas.

Pero no siempre con estas medidas alcanza y en los departamentos de Buenos Aires no está permitido realizar aperturas en la pared para recibir más luz o directamente crear una nueva ventana.

Sin embargo, existen en el mercado lámparas con características diversas, capaces de sustituir la falta de luz natural. Dicroicas, leds, tubos fluorescentes, cualquier tipo de fuente lumínica artificial puede colaborar con la consigna de ampliar los espacios reducidos. Una clave se encontrará en su ubicación en lugares estratégicos, como los rincones o los espacios bajo las alacenas o estantes, donde la luz natural tiende a perderse.

No olvidar los baños

En las construcciones modernas de Buenos Aires con pocos metros cuadrados los baños también presentan dimensiones reducidas. Una forma de resolver este problema es apelar al blanco inmaculado de los artefactos, las paredes y el techo, en combinación con otros colores neutros y texturas.

También es clave que haya por lo menos un importante espejo que oficie como multiplicador de metros cuadrados. Luz natural o artificial completan las necesidades básicas para que un baño impresione grande, aunque no lo sea.

Si se trata de un departamento con algunos años, seguramente esta parte presentará azulejos pasados de moda, desgastados y que imprimirán opresión a la vista. Lo mejor es reemplazarlos por pintura blanca, guardas o por venecitas que contrasten con el blanco de los artefactos. Se romperá de esta forma con la monotonía y se dará la sensación de generosidad espacial.

Muchas de las estrategias para convertir la percepción visual de los espacios las podés mirar con casos reales accediendo a la home de nuestra web. En nuestro buscador, se multiplican las fotos de departamentos de Buenos Aires que cumplen con estas ideas.

Y si querés ampliar información sobre departamentos en Buenos Aires

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