El patrimonio porteño se debate en Izrastzoff

Por IZRASTZOFF 28 Octubre 2017

El patrimonio porteño se debate en Izrastzoff

Izrastzoff Compañía Inmobiliaria organizó en su sede central de Recoleta una mesa redonda donde se evaluó la situación del patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires, a 10 años cumplidos de gobierno del Pro.

Para ello, fueron convocados Teresa de Anchorena (presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos), Enrique Espina Rawson (escritor, historiador y miembro del Centro de Estudios Gardelianos y de Fervor x Buenos Aires), Santiago Pusso (integrante de la ONG Basta de Demoler), Damián Tabakman (rector de la Escuela de Negocios en Real Estate), Laura Weber (arquitecta en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires), más Iuri Izrastzoff (gerente de Marketing de Izrastzoff Compañía Inmobiliaria) y Clarisa Herrera (periodista del diario La Nación).

La nota aparecida en el matutino porteño se titula “La protección de los edificios históricos genera polémica”. En ella se encuentran definiciones acerca de qué se entiende por “patrimonio histórico”, y además se analizan cuáles fueron los logros de la gestión del Pro en la Ciudad de Buenos Aires en la materia y cuáles los puntos débiles.

El artículo periodístico también refleja las opiniones de los integrantes de la mesa redonda acerca del anteproyecto del nuevo Código de Planeamiento Urbano, los vacíos legales existentes y la necesidad de una mayor participación de vecinos y organizaciones del tercer sector en el armado y diseño de la ciudad.

Textuales de los participantes de la mesa redonda

Teresa de Anchorena: Buenos Aires tiene un patrimonio que refleja la diversidad de lo que somos: un mosaico, un ejemplo de integración exitosa, donde convivimos. Y nuestra arquitectura también convive y nos refleja: italiana, francesa, alemana, española, colonial, todo mezclado. La misión de la Comisión de Museos es conservar esa memoria, cuya puesta en valor, desde lo económico, representa una oportunidad fabulosa. Pero lo cierto es que el patrimonio porteño no es del todo considerado. Los argentinos necesitamos conocer los tesoros que tenemos para luego ponerlos en valor, en todos los niveles, desde el gobierno hasta los ciudadanos. Quienes vienen del exterior quieren ver ese patrimonio. Y no lo cuidamos suficientemente.

Laura Weber: Cuando se trata de áreas a proteger, se determinan polígonos con características similares en cuanto a historia o arquitectura. Dentro de ese polígono hay edificios que se protegen y otros que no. Luego también hay edificios protegidos solos, fuera de esos polígonos. Y además hay museos históricos nacionales.

Santiago Pusso: Falta la participación de los actores, de todos, ciudadanos, desarrolladores, etc. Y, evidentemente, a través de normativas y nada más que de normativas siempre se tiende a generar un alto grado de litigiosidad, que guarda relación con estos últimos años de concientización y que terminó por ejemplo con una demanda del Gobierno de la Ciudad contra una organización y dos ciudadanos por $24 millones por haber recurrido a la Justicia para frenar la destrucción de la Plaza Alvear por la construcción de una boca de subte. La falta de consensos es propia de nuestra época, como la famosa “grieta”.

Damián Tabakman: Al día de hoy hay mucho consenso social de proteger al patrimonio. Pero en los últimos años además se abrió un debate fuerte para aplicarlo sobre casos concretos, y ahí sí hay mucha divergencia acerca de cómo implementar esa protección, entre normas que no son claras y resultan muy genéricas, obras que no se sabe si serán paralizadas, reclamos vecinales y un largo etcétera. Todo el proceso de hacer conciencia al respecto hizo que grandes sectores pudieran motorizar cambios. Un caso histórico es la gestión del arquitecto José María Peña en San Telmo y el impacto que generó en ese barrio, pero que, a la vez, hizo que quedara paralizado, con el impedimento de demoler, a lo que se sumó el fenómeno de la intrusión de inmuebles, que no es atinente a protección patrimonial, pero que también se dio, porque San Telmo no fue objeto de puesta en valor de su patrimonio durante muchos años, con el agravante de la mencionada intrusión.

Enrique Espina Rawson: Siempre me he preguntado qué es lo que hay que conservar y qué no. Suponete que estuviéramos en el año 1600 y van a demoler la casa del auditor del Cabildo… ¿Se puede? ¿En qué momento empieza esta conciencia de que hay que preservar ciertas cosas? ¿Las personas de los años 40 veían en esas casas del 900 algo que había que recuperar, o más bien mamarrachos art nouveau? Esto no tiene una solución redonda donde todos quedarán contentos. Porque, además, las categorizaciones que realizan los organismos técnicos los hacen susceptibles a la dádiva. Me parece fantástico oír todo esto, pero no puedo aportar mucho más.

Iuri Izrastzoff: En estos últimos años tuvimos la Ley 3056, que hace que las propiedades sean evaluadas para ver si se pueden demoler o no. Por otro lado hubo una baja en la construcción, que hizo que estemos más tranquilos. En consecuencia, la tensión entre el desarrollo inmobiliario y el patrimonio porteño ha caído por esos motivos. Pero no sabemos qué pasará si se vuelve a dar un boom de la construcción impulsado por los créditos hipotecarios. No sabemos si se volverán a generar tensiones.

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Publicado en CABA

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