Con más servicios y nuevos formatos, apuntan no sólo al público de fin de semana sino también al de residencia. Desde chacras urbanas hasta megaemprendimientos, las últimas apuestas del mercado.
El circuito de chacras está lejos de ser un espejo de aquellos primeros proyectos que irrumpieron hace una década y media. Sin la dinámica que muestra el mercado de countries y barrios privados, estos complejos de perfil campestre experimentaron durante las últimas temporadas un paulatino proceso de cambio, impulsado por el lanzamiento de proyectos y el ingreso al mercado de nuevas etapas de productos ya posicionados. Y si bien la chacra clásica sigue siendo un formato con demanda, las últimas inversiones reformularon sus estrategias para seducir al público que coqueteaba con la idea del campito propio.
Vale aclarar que ninguna de las propuestas rompió el molde. En cambio, buscaron aggiornarse sumando servicios o apostando por formatos más funcionales y así escapar del libreto tradicional de la estancia subdividida y convertida en barrio de chacras.
Una de las últimas propuestas, y también una de las más novedosas, es la de las chacras urbanas. Este concepto, en apariencia contradictorio desde su nombre, conjuga la idea de un lote amplio con la cercanía a servicios y comodidades. La propuesta nació de la mano de Fincas de San Vicente Chacras Urbanas, la primera apuesta del megaproyecto de zonas sur, que luego lanzó su ampliación con la salida al mercado de Chacras Urbanas II. En el primero, donde ya hay casas en construcción, sólo se consiguen terrenos en reventa. En tanto, el segundo barrio ya agotó la preventa de su primer sector residencial.
Al replantear sus formatos, estos productos encararon un camino intermedio entre la chacra tradicional, de una hectárea de superficie, y el lote promedio de un barrio cerrado o un country, que oscila entre los 800 y 1.200 metros cuadrados. Las minichacras impusieron así un escalón más en el escenario inmobiliario: son terrenos que rondan los 5.000 metros cuadrados (media hectárea) que buscan ganar el interés de la demanda ofreciendo mayor privacidad que las urbanizaciones de corte residencial y un mantenimiento más fácil y económico que la chacra estándar.
En esta senda se posicionan La Cecilia y Chacras de San Andrés, dos proyectos relanzados en 2007, en los que los terrenos tienen una superficie mínima de 3.200 y 2.000 metros cuadrados, respectivamente. En el caso de Chacras de Abbott, que acaba de lanzar su segunda etapa, los lotes tienen desde 5.000 metros cuadrados, aunque los más grandes superan la hectárea. La idea, según Fernando Montañés, uno de sus fundadores, fue crear unidades de dimensiones generosas, "donde cada propietario pueda tener los animales que quiera, cosa que no sucede en un country".
Más allá de la dimensión del terreno propio, los proyectos también empezaron mirar hacia la infraestructura de apoyo: el público que hace años buscaba una refugio donde despejarse del trajín urbano pronto generó nuevas demandas de servicios. Y esto se potenció con la tendencia del "fin de semana extendido" en el caso de aquellos propietarios que pueden desarrollar su actividad laboral sin necesidad de viajar todos los días a Capital.
Así las chacras se hicieron un lugar dentro de los megaemprendimientos: primeros fueron las chacras urbanas en San Vicente y luego, apareció el primer mega de chacras: Comarcas de Luján. El complejo de 500 hectáreas ya lanzó en preventa sus dos primeros barrios (Santa Irene y Santa Matilde) y en la segunda mitad del año presentará el tercero. Se trata de San Roque, un sector netamente ecuestre centrado en la práctica del polo, con dos campos de juego y caballerizas. El complejo está ubicado a la altura del kilómetro 60 del Acceso Oeste. Y si bien fue planteado como un proyecto de fin de semana, su comercializador, Roberto Mateo, señala que su rápida llegada a General Paz eleva su potencial como opción de residencia permanente.
En otro mega, Fincas de San Vicente, los proyectos apuntan a sumar servicios y comodidades. "Los propietarios de Chacras Urbanas II tendrán la posibilidad de, previo pago de una membresía con cupos limitados, acceder al golf, polo y al Fincas de San Vicente Sports', un completo club con una amplia oferta de actividades", explicó Richie Edelstein Pernice de Castex Propiedades.
La tendencia también tiene algunos casos con reglas propias. Como por ejemplo Chacras de General Rodríguez, un complejo de 30 chacras, que están ligadas a El Nacional, ya que sus vecinos podrán usar las áreas recreativas del mega. Este atractivo impulsó el posicionamiento de este minibarrio, que en un año ya colocó el 50 por ciento de sus terrenos.
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