Con el encanto tradicional de las chacras, La Macarena se postula como un refugio de fin de semana donde desconectarse de la vorágine urbana. La propuesta responde a un trazado clásico, con lotes que se destacan por sus generosas dimensiones y un paisaje bien rural.
Ubicado a 80 kilómetros de Capital, el barrio ocupa un predio de 300 hectáreas, que fue dividido en 160 chacras de una hectárea en promedio. Los lotes cuentan con 100 metros de frente, lo que garantiza la separación entre casas y una mayor privacidad para sus futuros socios.
"Quienes optan por La Macarena, perciben el contacto con la naturaleza y el aire puro en esta estancia de gran tranquilidad, muy espaciosa y con un ambiente distendido", señala Andrés Gazzo de Izrastzoff Bienes Raíces. En general, el público que elige el emprendimiento llega desde Capital, aunque los comercializadores señalan una incipiente demanda desde la ciudad de Zárate, ubicada a sólo 10 kilómetros.
Las actividades ecuestres son un punto fuerte del barrio: hay una escuela de polo para chicos y desde 2006, es sede de un abierto femenino internacional. Además cuenta con un lago artificial y canchas de tenis y fútbol; y también se practica ciclismo y se organizan cabalgatas. El club house es de estilo colonial, con salas de estar y amplias galerías que invitan a disfrutar las postales campestres que distinguen al lugar.
La urbanización hoy cuenta con 30 casas y otras cinco en obra. Tres de estas viviendas se consiguen en reventa. Un dato: las chacras a la venta tienen el atractivo de contar con un plan de financiación, que permite pagar el 60 por ciento en 36 cuotas.
· Ver artículo original