INFOBAE 22 de Enero de 2007
Crece la construcción de edificios con departamentos de un ambiente
Los desarrolladores comenzaron a volcarse más masivamente a la construcción de edificios que contengan monoambientes para volcarlos al mercado de alquiler.
La tendencia está reforzada porque los monoambientes, sobre todo los ubicados en la zona norte de la Capital Federal, son equipados y puestos en alquiler para los extranjeros, que visitan por temporadas el país.
Pero no es la única utilidad que se le puede sacar a estos productos inmobiliarios. Según un informe elaborado por la consultora Reporteinmobiliario.com, los monoambientes “abren mucho más el abanico de la demanda potencial, extendiendo el espectro hacia profesionales en busca de espacios en los que resguardar sus ahorros y llevar adelante su actividad, inversores de alquiler y también a compradores finales de clase media”.
Las rentas por alquilar las unidades son muy convenientes para los que quieren obtener buenas ganancias. Según datos del mercado, por un alquiler tradicional, en general destinados a grupos de profesionales, se puede alcanzar una renta anual en dólares del 7%, y por temporarios de hasta el 12%, siempre que se asegure una ocupación del 70% por año.
Para Andrés Lernoud, gerente de desarrollos de la inmobiliaria Izrastzoff, en este nicho también ejercen influencia los inversores del interior del país.
“Los empresarios del campo siguen apostando al real estate en lugar de otras alternativas financieras”, dijo el broker. En ese sentido, los compradores adquieren una unidad para que la usen sus hijos, en el caso de que los envíen a estudiar a la Capital Federal.
Masivo “Los emprendimientos que reúnen sólo unidades de un ambiente, se están multiplicando en distintos rincones de esta Capital”, dijo el titular de la consultora, José Rozados, en el informe.
También agregó que la oferta del ambiente único no se limita a un barrio determinado ni se concentra, como podría imaginarse, en el centro de la ciudad. “Emprendimientos de estas características pueden hallarse en barrios como Almagro, Barracas, Balvanera, Palermo y Villa Crespo, entre otros”, indicó.
En general, este tipo de proyectos se acompañan también con amenities como piscina, salón de usos múltiples, laundry y gimnasio. Según Rozados, alguno de estos productos tienen prevista la administración del departamento bajo una modalidad que ha comenzado incipientemente a difundirse durante el pasado año: la de condo-hotel.
En tanto, señaló que el rango de valores para este tipo de unidades a estrenar es amplio. Las ofertas van desde los 36.900 hasta los 77.000 dólares, dependiendo de la ubicación y las características diferenciales y propias de cada emprendimiento. Además, el valor de las unidades es de entre u$s988 y los u$s2.446 el metro cuadrado, con superficies que van desde los 31 a los 37 metros cuadrados.
Los lofts ya no tienen el éxito de los noventa
Los lofts tuvieron su momento de gloria durante los ’90, cuando irrumpieron en el mercado inmobiliario como una rareza. Generalmente, sus propietarios eran artistas de todas las ramas. Pero después de la crisis del 2001 estos productos cayeron en el olvido.
“Si bien hay algún que otro proyecto de edificios de loft, no se compara con los sucedido una década atrás”, dijo José Rozados, de Reporteinmobiliario.com.
Andrés Lernoud, de la inmobiliaria Izrastzoff, coincidió en este diagnóstico, y agregó que los lofts hoy se conciben solamente integrados a un producto inmobiliario que también cuente con departamentos de más ambientes.
En ese sentido, los proyectos donde se incluyen viviendas a partir del reciclado de antiguas fábricas en desuso son el marco ideal para que los lofts no terminen en el olvido. Es el caso de los emprendimientos Moca y Tronador, que se realizan a partir de la refuncionalización de las ex plantas de Bagley y Nestlé, respectivamente. También sucederá en Química Estrella, un proyecto que llevará adelante este año la empresa inmobiliaria Cedisa.
Pero estos emprendimientos no son iguales a los loft como se concebían en los ’90. “Antes era normal que en estos productos las instalaciones estuvieran a la vista, y que fueran a doble altura”, dijo Rozados. Ahora, agregó, todo está más asociado a lo industrial, en relación con las viejas fábricas donde todavía sobreviven los lofts, productos que tuvieron su origen en Nueva York.
Juan Martín Grazide
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